Relación tóxica en el trabajo. ¿Cómo afrontar la ansiedad cada día?

Relación tóxica en el trabajo

Cuando hablamos de relaciones tóxicas, normalmente, solemos asociarlo directamente con las relaciones de pareja. Sin embargo, la realidad es que este tipo de relaciones no pertenecen exclusivamente a las relaciones amorosas, sino que pueden darse en cualquier ámbito social. De esta manera, y antes de continuar con la lectura, debes saber que puedes encontrarte con gente tóxica tanto en el terreno amoroso, familiar o laboral como en tu grupo de amigos.

En este post vamos a hablarte, concretamente, de las relaciones tóxicas que pueden darse en el trabajo, con el fin de ayudarte a prevenirlas, detectarlas y conseguir escapar de ellas. Y es que este tipo de relación es perjudicial para ambas partes, ya que se sufre un importante desgaste emocional que puede desencadenar, incluso, en un problema de ansiedad.

Relaciones tóxicas en el ámbito laboral

En estos casos juega un papel muy importante la inteligencia emocional. Se trata de una relación que nos atrapa, puesto que es complicado identificarla como tal y, por regla general, cuando nos damos cuenta de que estamos ante una situación tóxica, hemos entrado en bucle y nos cuesta salir de ella. Es por esto que es necesario estar alerta y reaccionar antes de que esa persona tóxica haya terminado con toda nuestra energía y generado ansiedad en el trabajo.

Aunque resulta difícil percatarnos de que estamos ante una relación tóxica cuando la sufrimos en primera persona, en realidad, es claramente identificable visto desde fuera. Es posible además que en alguna ocasión sientas miedo ante algo malo que crees que puede ocurrir. Si recibes constantemente críticas más destructivas que constructivas; eres víctima de ofensas y palabras descalificativas; notas demasiada negatividad en tu puesto de trabajo; sientes que intentan manipularte y te hacen propuestas que van en contra de tu ética…

Estos son solo algunos de los casos en los cuales tendrás que estar muy despierto e intentar ser plenamente consciente de lo que está sucediendo. El primer paso para salir de ahí es darte cuenta de que te estás relacionando a diario con un vampiro energético que intenta, a veces de forma sutil, otras no tanto, crear un ambiente hostil, lo cual puede terminar causándote mal humor o tristeza en los casos más leves. Es primordial saber reaccionar a tiempo, pues puede afectar seriamente a tu bienestar psicológico y emocional y, teniendo en cuenta que hablamos del ámbito laboral, las consecuencias de la ansiedad en el trabajo pueden ser nefastas. Aquí puedes leer cómo salir de una relación tóxica.

Tipos de relaciones tóxicas en el trabajo

En nuestro puesto de trabajo nos relacionamos, por regla general, con todo tipo de personas en todos los sentidos. Y es que, además de que cada cual es único en el aspecto más personal y tendremos que tratar, probablemente, con todo tipo de personalidades; los distintos rangos en el mismo lugar de trabajo suman diferencias y dan lugar a distintas posibilidades a este respecto según el tipo de relación. Además, una situación de este tipo también puede darse con uno mismo, es decir, a veces la manera de afrontar las distintas situaciones pueden generarnos emociones tóxicas sin necesidad de que haya un tercero.

Vamos a proceder, pues, a explicarte los tipos de relación tóxica en el trabajo que pueden terminar produciendo ansiedad en la persona que la sufre, presta mucha atención y aprende cómo dejar una relación tóxica.

Tus labores

Este es uno de los casos en los que no es necesario que una tercera persona intervenga para que se dé este tipo de relación dañina. Si sientes que no eres el dueño de tu vida y que vives por y para tus deberes rutinarios. Si tu trabajo abarca toda tu vida y no te deja lugar para ti y tu vida y desarrollo personal, debes replantearte tu forma de pensar y de afrontar tus obligaciones, ya que, muy probablemente, estés entrando en una peligrosa espiral que puede terminar con toda tu energía y buena vibra.

Además, conseguirás un efecto contrario al que aspiras, ya que esto terminará perjudicando también a tu trabajo, puesto que una vez que comiences a sentirte mal a causa de tus propias emociones, el rendimiento en tu puesto laboral se verá desmejorado. Piensa que eres el motor de todo y para que todo funcione, lo principal es tu bienestar en todos los sentidos.

El jefe

Esto puede parecer un tópico, pero realmente es una situación que puede darse perfectamente a causa de la diferencia de caracteres o de algún enfrentamiento, por ejemplo. En muchos casos se trata de un jefe que usa recursos ilícitos como la manipulación para tener el absoluto poder sobre el empleado. En ocasiones, estas personas pueden conseguir, incluso, que llegues a odiar ese oficio que tanto amabas.

Dentro de este tipo de jefazos puedes encontrarte con el típico jefe que se dedica a adueñarse de tus ideas para colgarse medallas y que, además, te hacen sentir incompetente en tu trabajo. También puedes dar con el jefe inseguro que necesita a un grupo de personas que lo tenga todo bajo control por el miedo a que sus empleados puedan revelarse en cualquier momento. El vago, que pretende que hagas tu trabajo y el suyo; o el soberbio, que siempre volcará las culpas en ti.

Subordinado

Los cargos superiores también pueden estar sometidos a este tipo de relación en cuanto a sus subordinados. Esto en ocasiones se da por el miedo de los que están por encima a que alguien les supere o les arrebate su lugar. La presión de un equipo de trabajo o la falta para gestionar de forma eficaz el mismo puede hacer que la persona que sufra la tensión de las relaciones negativas en el trabajo sea el jefe. La envidia de otros trabajadores por el puesto o una personalidad débil puede dar lugar a que el jefe sienta continuas zancadillas laborales en su entorno de trabajo.

Entre iguales

La envidia y las malas artes tienen mucho que ver en una relación tóxica en el trabajo. En esta ocasión, la toxicidad es fácil de identificar, pues hablamos de esa lucha continua y exagerada por destacar entre tus compañeros de trabajo. Aunque el espíritu competitivo es algo sano y puede ser positivo, llevado al extremo, puede ser muy dañino tanto a nivel personal como en el ambiente laboral. Es importante tener claro que no estamos compitiendo con nadie, sino que se trata de compañeros de trabajo con los que debemos ser generosos y empáticos.

Tiempo de ocio

Este es otro de los casos en los cuales tu mayor enemigo puedes ser tú mismo. A veces, la ansiedad y la rutina pueden llevarnos a tomarnos nuestro tiempo libre como una forma de desconexión insana. Cuando intentas ahogar tus penas laborales en alcohol, por ejemplo, o cometes excesos, al final tu tiempo de ocio se termina convirtiendo en tu perdición y esto puede llevarte a dejar de cumplir con tus obligaciones en tu puesto de trabajo.

Las consecuencias de este tipo de relaciones

Como ya hemos dicho con anterioridad, las toxicidad de las relaciones genera un ambiente hostil en el puesto de trabajo y hace que ambas partes sufran un importante desgaste emocional. De esta manera, comenzarán a reinar la tristeza, la apatía y el mal humor. Pero, además, esto puede afectar a la autoestima de la persona que se encuentra bajo la presión de una relación dañina y puede crearse una dependencia emocional que hará que sea aún más complicado detectar a una persona tóxica y, por ende, escapar de esa situación.

Todo esto, evidentemente, puede afectar seriamente a la salud emocional de la persona en cuestión, pudiendo verse esta inmersa en un problema de ansiedad o del estado de ánimo sin apenas haberse dado cuenta. Además, en estos casos siempre hay algo muy importante en juego, aunque no más que nuestro propio bienestar: nuestro puesto de trabajo.

Cómo salir de una relación tóxica en el trabajo

Consciencia, autocontrol e inteligencia emocional son las claves para escapar de las relaciones tóxicas que pueden estar poniendo en peligro nuestra salud emocional. Es necesario que exista una buena comunicación tanto entre iguales como entre empleados y superiores. Las interacciones entre compañeros deben ser positivas y también enriquecedoras, en el momento exacto en el que percibamos lo contrario, es preferible no entrar en el juego y evitar, o no alimentar, comentarios dañinos o críticas poco constructivas.

Nunca debes responder a la agresividad con más agresividad, ni a la ironía con más ironía. Es muy importante que alguien ponga freno a esa situación y, puesto que sobre ti mismo es sobre la única persona que puedes tener el control, es aconsejable que por tu parte lo hagas. No obstante, si te encuentras ante una situación muy evidente de acoso, es primordial que no la dejes pasar por alto y pongas las medidas necesarias para que esto no vuelva a suceder.

No dudes en hablar con algún compañero de confianza si te encuentras ante una situación de relación tóxica en el trabajo. Si consideras que tu caso es grave y que está en juego tu salud emocional, debes acudir a uno de tus superiores y pedir ayuda antes de que el problema se agrave.

Por otro lado, en el caso de que esta situación esté afectando a tus emociones de una forma que no puedes controlar, no dudes en solicitar la ayuda de un profesional.

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