Relaciones tóxicas. ¿Qué son y cómo acabar con ellas?

relaciones tóxicas

Cómo superar una relación tóxica cuando, precisamente, la trampa de las relaciones tóxicas está en que cuando te quieres dar cuenta ya estás dentro de una… Difícil, ¿verdad?

No te agobies. En realidad, de nada te sirven los consejos que hayas podido dar a otras personas y de mucho menos sirven los que te hayan podido dar a ti sobre cómo superar una relación tóxica. Pero, antes de verte en esa relación de desgaste, probablemente tuviste intuiciones o señales que te pusieron en alerta. Sin embargo, a pesar de todo ello, por amor, por fe o por pensar que exagerabas, acabaste cayendo.

Así que, antes de pensar en cómo superar una relación tóxica, es importante reflexionar sobre: ¿Qué pasó para que sucediera así? ¿Por qué, a pesar de las señales, no te detuviste a tiempo?

En este punto vamos a parar para dejar algo claro: una relación tóxica las pueden sufrir tanto hombres, como mujeres, sea cual sea su orientación sexual y el tipo de unión que mantienen. De hecho, una relación que no era tóxica, se puede volver tóxica con los años o a partir de algún hecho concreto.

No te pienses que las situaciones agresivas sólo le suceden a tal o cual tipo de persona… Nos puede pasar a todos y sin que hayamos hecho nada para eso. Y por supuesto cuando hablamos de relación tóxica a pesar de que en la mayoría de las ocasiones nos referimos al área de pareja, también se puede vivir una relación tóxica en el trabajo.

Volviendo al tema. El primer paso para saber cómo dejar una relación tóxica es que no te tortures culpabilizándote. Ninguna persona tóxica llegará a tu vida diciendo: “Oye, quiero que te enamores de mí, así que ve buscando en Internet cómo superar una relación tóxica, porque te la voy a liar…”

No obstante, esa guía existe, ¡vamos si existe!

Aquí, de hecho, tienes un listado de ideas sobre cómo superar una relación tóxica que han elaborado los psicólogos especialistas en relaciones de pareja de TherapyChat, basados en sus conocimientos y en las experiencias de sus pacientes. Porque sí: esto que estás viviendo le pasa a muchísima gente. No eres una persona a la que han timado de modo “sui generis”, no eres una persona mala que se merece lo sucedido y, sobre todo, no eres una persona dramática que exagera la situación.

Eso sí, antes de empezar a ver cómo superar una relación tóxica, debemos explicar qué es una relación tóxica, cómo se forma y por qué. Así, implementar un plan de huída será más lógico y más fácil.

Cómo se forman las relaciones tóxicas

Buena parte de las creencias que mantenemos en torno a las relaciones de pareja son la base sobre la que se construye el amor tóxico. Tradicionalmente, los hombres y las mujeres no hemos sido educados en el amor libre y respetuoso sino, más bien al contrario, bajo unos presupuestos de posesión mutua y dependencia. Cuando eres pequeño, te enseñan a pensar en príncipes y princesas, pero nunca nadie te dice cómo superar una relación tóxica. Claro, eres muy joven para pensar en eso, pero tienes la edad necesaria para pensar en relaciones de pareja: Contradictorio, ¿verdad?

Hay, además, identificaciones de pensamiento erróneas como creer que los celos son positivos para la pareja, que son la prueba del amor o la pasión que existe entre dos personas. Añadido a todo esto, en ocasiones también se inculca un difuso miedo a la soledad que puede generar mucha inseguridad y falta de autoestima en una situación de fuerte crisis con la pareja. Es esto precisamente lo que puede desembocar en miedo al abandono.

Creer que sin la otra persona nuestra vida no vale nada es bastante frecuente, ¡y bastante peligroso! Muchas personas que se ven envueltas en relaciones conflictivas descubren cómo superar una relación tóxica y, al tiempo, caen en otra, no porque no sean personas listas o porque les apasione sufrir, sino porque llevan muy dentro estos aprendizajes sociales de que el amor duele y por el amor se lucha. Nada más lejos de la realidad.

Veneno evidente

A pesar de todas esas creencias, siempre hay un punto de inflexión donde el cariz que va tomando una relación tóxica se aleja incluso de esos cuestionables presupuestos sobre los que nos han educado.

Es en ese punto de inflexión donde el enamoramiento que sentimos hacia la otra persona puede desencadenar efectos nocivos. Al enamorarnos del otro, empezamos a verle también más perfecto, nos conectamos emocionalmente con él y experimentamos una vinculación profunda. En ese punto de quiebre, algo dentro de nosotros empieza a vibrar para que nos pongamos las pilas y empecemos a investigar cómo superar una relación tóxica.

Tendemos también a minimizar las posibles distorsiones cognitivas que experimentamos: cuando sentimos que la realidad y nuestras creencias no van de la mano, que lo que nos dice nuestra pareja es radicalmente distinto de la forma en la que nos hace sentir e incluso el continuo maltrato emocional.

Siempre encontramos excusas con las que justificar estas incongruencias, así como los malos gestos o los ataques injustificados de celos. Además, al principio, este tipo de situaciones no tienen lugar con demasiada frecuencia. Solamente con el paso del tiempo te darás cuenta de que cada vez es mayor el malestar que experimentas en compañía de tu pareja, del chantaje emocional de la que puedes estar siendo víctima, de lo mucho que deseas dejar de compartir tiempo con esa persona… Pero… ¡Ay, es que no te atreves!

Porque, claro, te han enseñado que la vida sin amor no vale nada y que el amor hay que sufrirlo y lucharlo…

Las relaciones tóxicas y la dependencia emocional

Pero, ¿qué es la dependencia emocional? Muchas veces se confunde la dependencia emocional con un enamoramiento intenso. La realidad es que necesitar el contacto continuo y no saber estar sola no es síntoma de una relación sana, por eso la dependencia emocional es uno de los síntomas de las relaciones tóxicas.

Para poder disfrutar del amor es necesario que exista libertad personal dentro de la pareja y que no se necesite una aprobación constante por parte de la otra persona para sentirse bien. En este sentido, trabajar la autoestima de ambos miembros y que no dependa de la atención de la pareja, es fundamental para superar la dependencia emocional.

Compartir tiempo con tus familiares y amigos, hacer algún plan al margen de tu pareja o tomar decisiones por ti misma es clave para mejorar la situación de dependencia emocional. Aquí puedes leer consejos para saber cómo superar la dependencia emocional.

Lo más importante para acabar con la dependencia emocional es reconocer sus síntomas y trabajarlos. Este test de dependencia emocional puede ayudarte a analizar cómo es tu relación de pareja y así, diferenciar lo que es amar y depender.

Señales de que tu pareja es tóxica

En principio, el simple hecho de no sentirte bien con alguien ya es razón suficiente para salir huyendo. En serio, no hay que teorizar demasiado ni buscarle la quinta pata al gato ni esperar a que ocurra algo muy grave para que puedas y debas dejar una relación.

El “ya no me hace feliz” o “ya no hay enamoramiento” son motivos completamente válidos y suficientes para que quieras romper con alguien. Sin embargo, como romper con alguien no es lo más fácil del mundo, te contaremos algunas de las principales señales que debes atender para darte cuenta de que tu pareja no es príncipe, ¡sino ogro!

#1.- Tu pareja es buenísima contigo… a veces

Cuando compartes con tu pareja más momentos de conflicto que de armonía, algo pasa y no, no es que el gato llene todo de pelos o que estén a punto de eliminar al Real Madrid. Algo pasa en serio, con tu pareja, con su actitud hacia ti.

No sirve de nada que compartas tu vida con una persona que te da un momento bueno por cada tres momentos malos. Tampoco sirve de nada estar con alguien que hace varias cosas geniales por ti, por ejemplo, invitarte al cine + subir fotos juntos al Facebook + llevarte el desayuno a la cama, si de buenas a primeras hace algo hace sentir fatal, como revisarte el móvil o prohibirte quedar con tu grupo de amigos.

Tu pareja no vale como tu pareja si es buenísima contigo a veces. Tu pareja está en la obligación de respetarte y darte un trato amable y digno siempre, aunque estéis enfadados. Aquí puedes leer más sobre manipulación emocional.

#2.- Tú tratas y tratas, pero no es suficiente

Cuando sientes que te esfuerzas mucho en complacer a tu pareja pero que el esfuerzo es siempre inútil, la cosa no pinta bien. No porque se te esté dando fatal ser una pareja ideal, sino porque es muy posible que todo lo que das, en realidad, vaya a un barril sin fondo que jamás se dará por satisfecho y jamás dejará de pedir.

Piensa en tu día a día: si te desvives por tu pareja y tu pareja lo valora y te corresponde, ¡estás de enhorabuena! De hecho, hasta se podría dar por válido el hecho de que tú lo des todo y tu pareja ni se entere del esfuerzo que haces. El problema viene cuando tú lo das todo, pero tu pareja te exige más, se sigue quejando de ti, te compara con la pareja de alguien más, te dice que te pongas las pilas porque lo mismo se cansa y te deja…

Imaginemos por un momento que una relación de pareja es como ir al trabajo: tú vas al trabajo y más o menos sabes lo que tienes que hacer. A veces, la cosa se complica y te toca echar horas o ejecutar tareas que oficialmente no te corresponden. Al final, siempre sucede algo con lo que tú cuentas de pleno: te pagan. Tú recibes una retribución por tu esfuerzo. Si en tu relación de pareja llegas al final de la jornada y no recibes una retribución o, por lo menos, puedes predecir medianamente qué hay que hacer al día siguiente y, por lo contrario, las exigencias y las broncas no paran de llegar, tienes un problema, estás en una relación tóxica.

#3.- Tu pareja es el motor y el centro de tu vida

El amor romántico es sensacional. A todos nos encanta estar enamorados y decir eso de “sin ti me muero” o “no te merezco, no sé por qué me has elegido a mí”, pero todo eso, claro, es pasajero y ha de dar pie a una fase de amor más maduro, en el que los involucrados saben perfectamente que no se van a morir sin el otro y que sí que se merecen el uno al otro porque ambos valen mucho. Cuando, en ese afán por complacer a tu pareja, la has puesto tanto como el motor y el centro de tu vida, que has llegado incluso a renunciar a tus propios deseos y necesidades que en otro tiempo fueron importantes para ti, tienes delante una señal de alarma muy evidente.

Una de las acciones más contundentes de una pareja tóxica es el aislamiento de la otra persona: poco a poco, con las exigencias que comentábamos en el punto anterior, la persona tóxica hace que su pareja viva por y para ella. Si llama a su madre, se enfada. Si queda con amigas, se enfada. Si hace una pausa para ver su serie favorita, hay bronca. Si va al gimnasio o a la peluquería, hay mega bronca porque eso quiere decir que se está preparando para ser infiel. Si tu pareja tiene una necesidad brutal de ser priorizada y lo exige sin dar tregua y te castiga (peleas, indiferencia, planes anulados, etc…) si no la priorizas, claramente estás en una relación tóxica. Aquí puedes leer más sobre el apego emocional y su relación con el amor tóxico.

#4.- Si te portas bien, volverá a ser como antes

Cuando, a pesar de la insatisfacción que experimentas, te ves incapaz de romper la relación y, por lo contrario, te esmeras en mantener un comportamiento impecable para que “todo vuelva a ser como antes”, ándate con ojo.

Las relaciones tóxicas se caracterizan por la fuerte codependencia que generan: tu pareja necesita que alimentes su ego con tu devoción y necesita ejercer su poder sobre ti aumentando sus exigencias, prohibiciones y castigos.

Tú, por tu parte, generas sin saberlo un enganche al conflicto: a través de su manipulación te adaptas peligrosamente a la dinámica de bronca-reconciliación y acabas teniendo una conducta adictiva y autodestructiva. Sabes que tu pareja no es buena para ti, de hecho, sabes que tu pareja es mala para ti, pero ahí sigues, “luchando por el amor” porque, cómo no, “el amor duele”.

Eres capaz de despertar

A pesar de todo lo anterior, es posible que hayas decidido dar finalmente un golpe sobre la mesa y cortes con esa situación que te está destruyendo. ¡Enhorabuena! Desde luego, ese es un paso que se atreven a dar las personas valientes.

Si todavía no tienes claro que cuentas con el valor para ponerle fin a la relación tóxica, no desesperes. Tú eres capaz de despertar y lo acabarás consiguiendo. Empieza por pensar en ti más que en tu pareja con un sencillo ejercicio: cuando tu pareja venga a tu mente, sustituye su imagen por la tuya; cuando pienses en prepararle un plato que le guste, no prepares ese, prepara tu favorito; cuando veas en tu armario esa sudadera que tú adoras y tu pareja detesta, ¡póntela!

Cómo superar una relación tóxica definitivamente

Ahora bien, si nos situamos en el momento en el que ya has huido y te preguntas cómo superar una relación tóxica, debes tener claro que quizá esta experiencia que has vivido te pase factura durante un tiempo.

No intentes empalmar relaciones o aplicar eso de “un clavo saca otro clavo”, porque en ese caso no va a funcionar. Para entender cómo superar una relación tóxica y volver a confiar para enamorarte otra vez, necesitas tiempo y entrenar tus emociones. Lo vas a lograr, pero has de ser paciente.

Y es que hay un daño que puede haberse instaurado, una cierta desconfianza hacia cualquier otra posibilidad de relación. Puede que a partir de ahora veas señales de peligro donde no las hay en todas tus posibles nuevas parejas… o que repitas el patrón y te enamores de alguien muy similar a tu ex.

Porque el daño que produce vivir en una relación tóxica puede trascender y continuar incluso cuando esa relación termina.

#1.- Contacto cero

El primer paso para superar definitivamente una relación tóxica es cortar todo contacto con tu ex. Vas a necesitar mucha calma para analizar lo que has vivido, la manera en que te fuiste olvidando de ti y reconstruir tu autoestima desde sus cenizas. Todo esto no podrás llevarlo a buen término si permites que tu expareja siga influyendo en tu vida o interfiriendo con el chantaje en tus decisiones.

#2.- Reencuéntrate

Has de hacer un gran esfuerzo por recordar quién eras antes de embarcarte en esa relación destructiva. Y también, sin culpabilizarte, tienes que identificar qué puntos te hicieron así de vulnerable, para que no vuelva a suceder. Sería un gran error que cayeras en un duro victimismo y ahora empezaras a lanzarte mensajes tóxicos.

#3.- Apúntate a hobbies

Recuperar tu autoestima te ayudará a tomar otras buenas decisiones: implementar algún cambio en tu vida, llevar a cabo planes que dejaste aparcados por tu ex, conocer nuevas amistades o recuperar las antiguas…

La reconstrucción de tu persona y de tu autoestima han de servir a un objetivo igualmente importante: el de comenzar a disfrutar de tu propia compañía, dejar atrás ese miedo a la soledad que tenías y empezar a sentirte libre y bien en un nuevo traje: el de persona independiente y valiente. Esto no significa que debas renunciar a encontrar una nueva pareja, sino que esta vez has de encontrarla alejada de toda dependencia emocional, más sana y nutritiva. Antes bien, esto será lo que te ayude a superar tus miedos y a elegir, esta vez sí, a una persona más adecuada que merezca estar contigo.

Cómo confiar en tu pareja nueva: construir una nueva relación

Sería una pena que, después de haber convivido con una pareja tóxica, te cerraras a cal y canto a la posibilidad de volver a experimentar el amor, lejos ahora de todo conflicto y dependencia emocional. Pero, sin darte cuenta, puedes correr el riesgo de tomar ese camino si no superas el miedo a que lo que te pasó te pueda volver a suceder.

#1.- Asume tu miedo

Debes identificar el miedo que hay dentro de ti y preguntarte qué puedes hacer para vencerlo. Si, por ejemplo, tienes miedo a no ser capaz, otra vez, de controlar los deseos de invasión del otro, miedo a verte de nuevo envuelta en esa espesa telaraña de emociones al límite, miedo a experimentar esa necesidad patológica de compañía.

#2.- Descansa

Es sumamente importante que no intentes conocer a una nueva persona hasta que no hayas cerrado por completo el anterior capítulo. De hecho, debes desintoxicarte de las versiones prefabricadas del amor: pasa una temporada eligiendo pelis de tiros en lugar de pelis románticas, canciones marchosas en lugar de canciones de amor, quedadas colectivas en lugar de amagos de citas. Descansa de lo amoroso. Date tiempo a curar.

#3.- Aumenta tu autoestima

Un buen trabajo de recuperación personal te ayudará a distinguir cuándo esa persona a la que acabas de conocer puede ser la apropiada para ti o, por el contrario, corres el riesgo de reproducir antiguos patrones tóxicos con ella.

La manera de volver a confiar es ganar seguridad en ti, tener claro lo que quieres que sea tu pareja y lo que no, desde el primer momento. Si bien debes tener en cuenta que no puedes hacer responsable a tu nueva pareja de lo que viviste con tu ex, sí que hay ciertas cualidades que debe mostrar y que serán las que te ayudarán a confirmar si esa persona es la indicada para ti.

#4.- No busques sólo pareja, busca una amistad que además sea tu pareja

Es conveniente que le cuentes a tu nueva persona la experiencia que has tenido con tu ex. Sé sincera, si realmente esta persona quiere estar contigo sabrá comprenderte y se mostrará colaboradora para ayudarte a superar todos tus temores. Una actitud empática por su parte le hará sentir la necesidad de contarte sus propias inquietudes y, de esa manera, ambos reforzaréis vuestro vínculo, desde la confianza mutua.

Además, tu nueva pareja se merece conocer tus heridas para que, si tus traumas acarrean algún conflicto a tu nueva relación, no parezca culpa suya o neurosis tuya, sino que ambos podáis entender lo que ocurre y trabajar en que os sintáis mejor.

#5.- Sé honesta contigo misma

Haz un ejercicio de sinceridad contigo y pregúntate qué cualidades son las que realmente te importan, ahora, que tenga la persona que desee estar contigo. Seguramente, tus criterios serán muy distintos de aquellos que tenías cuando comenzaste tu relación tóxica.

Si la persona que ahora está ante ti se ajusta a aquellos criterios antiguos, da un portazo: en esta ocasión sí que estás a tiempo todavía. Si, por el contrario, encaja en tus nuevos criterios, esos que han surgido tras un duro aprendizaje, apuesta por superar tus miedos y arriésgate para intentarlo con esa nueva persona.

#6.- Gestiona tus expectativas

No te impongas expectativas demasiado idealizadas sobre la nueva relación: no tiene por qué ser la persona definitiva ni existen los príncipes azules. Tampoco debe salvarte o rescatarte de nada, ahora que tu vida sí es por fin como quieres que sea. Por eso, es suficiente con que sea la persona adecuada para este momento. Ten en cuenta que tú has aprendido cómo salir una relación tóxica, porque es lo que te ha tocado vivir, pero tu nueva pareja es inocente e inexperta con respecto a todo eso. No le exijas como si tuvierais el mismo nivel de conocimiento en este sentido.

En el amor no hay contratos de permanencia ni apuestas sin riesgo. Nadie puede asegurarte ahora que no vayas a volver a sufrir nunca más, pero lo que sí es cierto es que te encuentras mucho mejor preparada para distinguir, como punto de partida, una relación sana de otra que no lo es.

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