Salud emocional. ¿Cómo cuidarla?

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Por lo general, cuando se habla de salud todos tendemos a pensar en la salud física. Que todo en el cuerpo funcione de manera regular, olvidándonos de que también tu mente tiene que encontrarse a gusto. Y es que, en muchas ocasiones, la salud emocional es el principio del que hay que partir para comprender ciertos males a nivel corporal. Por eso, pese a que hayas vivido muchos años de espaldas a tus emociones, es hora de que te des la vuelta y te enfrentes a ellas. Eso sí, de la manera más saludable posible.

Estrategias para cuidar tu salud emocional

#1.- Disfruta de tu vida

Lo primero de todo es que seas capaz de disfrutar con lo que haces. Muchas veces tu entorno, tus tareas, tus obligaciones o amistades van a determinar en buena medida la salud emocional que tengas en ese momento de tu vida. Por ejemplo: si no te gusta tu trabajo, si hay problemas tu relación de pareja o si sufres algún episodio de estrés severo, se notará en tus emociones.

Todo ese ambiente enrarecido puede producir algún desorden emocional, siendo la puerta para que aparezcan alteraciones emocionales de más relevancia.

Por ello es fundamental rodearte de tus seres queridos y tratar, en la medida de lo posible, de disfrutar con lo que haces. Esto lo puedes conseguir cambiando aquellas cosas con las que no estás conforme. Por ejemplo, buscando otro tipo de trabajo, haciendo nuevas actividades que te apetezcan, quedando con tus amigos más a menudo, etc.

#2.- Acéptate

Otro punto clave es la aceptación. No solo de tu situación, sino también de ti mismo. Imagínate que no dejas de castigarte porque crees que no tienes el suficiente valor para realizar una actividad. En ese caso el resto de personas van a verte igual, y no dudarán en pasar por encima de ti. También te puede pasar al contrario. ¿Y si tu narcisismo te prohíbe ver tus defectos? La gente que te rodea los verá, y también podrá pasarte factura. Y es ahí cuando se genera una disonancia perceptiva que puede causarte mucho daño.

Por tanto, aceptarse a uno mismo es esencial por varios motivos. Para empezar, te permite eliminar tus inseguridades, al mirarte con sinceridad y viendo qué aspectos puedes mejorar.

Por otro lado, te da la opción de comprender tus defectos y corregirlos, para estar en mayor armonía con tu entorno. Y, finalmente, es un mecanismo que te permite enfrentarte de manera realista a tu situación. Ya sea para cambiarla o para apreciarla. Este suele ser uno de los puntos de partida en una terapia psicológica online o presencial.

#3.- Ejercicio físico

En la salud emocional cuidar tu parte física es esencial. No solo porque mejorará tu físico, sino porque el ejercicio es algo especialmente saludable. Te ayuda a liberar endorfinas y a apagar el estrés y la ansiedad que tenga tu mente. Del mismo modo, es un recurso excelente para liberarte de las tensiones y para relajarte mucho más.

No tienes que pensar en ejercicios especialmente complicados o intensos. Todo lo contrario. El baile, la bici… cualquier cosa más ligera te puede venir bien. El montañismo, la escalada, etc. El truco está en no permitir que tu cerebro se acomode a un solo espacio, ya que puede notarse demasiado encerrado en él.

Además, la actividad va también a estimular tu parte más social. Vas a conocer a nuevas personas, te vas a encontrar en situaciones diferentes, y esto hará que tu cuerpo se relaje. Y, por lo tanto, también tu cerebro. Aparte, claro está, de que te ayudará a crecer como persona. Vivir nuevas aventuras y enfrentarte a otros retos siempre resultará especialmente saludable para tus emociones.

#4.- Rodéate de personas positivas

Las personas positivas pueden ser una gran ayuda a la hora de mejorar tu salud mental. Al fin y al cabo, de la misma manera que se pueden contagiar los resfriados, también las malas vibraciones, las actitudes negativas o los enfados afectan al que los viven desde cerca. Las personas negativas, por lo general, hacen que vivas con un nudo permanente en el estómago. No aportan soluciones reales a los problemas. Y en líneas generales no brindan nada bueno a tu vida. Por eso es fundamental rodearse de gente positiva que trabaje, como tú, su bienestar emocional.

En este segundo caso es más probable que te encuentres mejor contigo, ya que al tener otro tipo de amistades y librarte de las personas tóxicas aumentará tu seguridad y tu bienestar. Y lo mismo tienes que hacer con tus propios pensamientos. Si empiezas a notar que te inunda la negatividad, debes analizar esos pensamientos negativos y sustituirlos por otros positivos.

Si tu cerebro te dice “no”, tú tienes que decirle que “sí”. Este pequeño cambio, el de suplantar pensamientos negativos por otros positivos, y el de rodearte de personas que traten de ver el lado bueno de las cosas, va a ser especialmente saludable para ti.

#5.- Ayuda profesional

El psicólogo los profesionales de la salud emocional. Si tienes alguna enfermedad vas al médico a que te cure. Pues con el malestar emocional es igual. Es cierto que pesa un poderoso estigma sobre los psicólogos, y cuesta mucho eliminarlo. Sin embargo, esta ayuda solo te ofrecerá estrategias para sentirte mejor.

Un psicólogo dispone de una gran cantidad de mecanismos y de recursos para ayudarte a conseguir bienestar emocional. Y es que un error importante es que creamos que nosotros solos podemos hacerlo todo.

Evidentemente hay actitudes diarias que puedes cambiar por tu propia cuenta, y que te reportarán beneficios inmediatos. Sin embargo, tu problema es más profundo, uno de los papeles del psicólogo es ofrecerte los mecanismos que necesitas para afrontarlo con éxito.

Por lo tanto, recuerda: olvida ese tabú que acompaña a la psicología, y preocúpate siempre primero por tu estado emocional y por quienes realmente tienen en su mano la posibilidad de aliviar y de mejorar tu situación.

#6.- Yoga o meditación

El yoga y la meditación se han convertido en dos técnicas relevantes para tener una buena salud emocional. Hay una gran cantidad de estudios que demuestran la relación directa que existe entre ambos elementos. Al fin y al cabo, controlar tu respiración, tratar de dejar tu mente en blanco, librarte de los estímulos externos que sencillamente te entorpecen, y prestarte un par de horas a ti a la semana es un recurso excelente para sentirte mucho mejor.

Esto se mantiene separado de la actividad, ya que no es del todo similar. En este caso, lo que aprendes a hacer es a adquirir un mayor poder de relajación frente a todo lo que suceda en tu día a día. Por lo tanto, te va a enseñar una serie de recursos que no tardarás en interiorizar de manera favorable.

Y así es como podrás enfrentarte a todo con una mayor paciencia, y disfrutar de la tranquilidad que da la calma interior. Por lo tanto, se trata de actividades especialmente productivas y positivas.

#7.- Decir que no

Finalmente, hay una cosa que puede influir y mucho en el bienestar emocional: decir que no. Puede parecer una tontería sin importancia, pero tienes que comprender que este paso es fundamental. Si eres una persona sumisa que siempre dice que sí a los demás y cede a su voluntad, estás olvidándote de ti, de lo que te interesa y de lo que te gustaría hacer y no haces por miedo a defraudar o a enfadar a la otra persona.

Una situación así no hace más que generar un estrés evidente y continuado en tu vida. . Además, esto tiene el efecto bola de nieve. Es decir, que cuanto más digas que sí, más te costará luego dar un no por respuesta. Esto, además de que lo puedan utilizar algunas personas para aprovecharse de ti, puede crearte angustias profundas y una gran sensación de estrés y de insatisfacción. Por lo tanto, un paso clave es que pienses en tus deseos y en lo que quieres tú.

Cuando seas capaz de analizar tus necesidades y tu espacio es cuando vas a poder definirte como persona y conseguir un bienestar interior de auténtico valor. Por lo tanto, aprende cuanto antes a marcar tus límites y a perseguir aquello que realmente quieres conseguir.

En conclusión, la salud emocional es un elemento clave de tu vida, y tienes que aprender a darle la importancia que se merece y a cuidar sus partes debidamente. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a mantener una relación sana contigo. Pero, recuerda, lo más importante es la paciencia. Al fin y al cabo, se trata de cambios profundos de actitudes que están muy arraigadas en tu vida diaria. Por lo tanto, tienes que llevar este proceso a cabo poco a poco, sin dudar de su importancia, ya que tu calma y tu felicidad van a depender siempre de tu bienestar emocional.

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