Superar el desamor: las 5 fases de la ruptura

Superar el desamor

En una época en la que estamos rodeados de relaciones que tienden a lo efímero, el encontrar el amor y regalarle nuestra confianza a alguien especial tiene mucho valor. Amar nos da fuerza. Sabes que el amor puede que no dure para siempre, pero te aferras a la idea de que mientras haya amor hay esperanza de arreglar las desavenencias que puedan ir surgiendo entre los dos.

Al principio resulta fácil. Todo parece fluir con esa especie de energía mágica que hace que nos brillen los ojos y que se nos cierre el estómago. Pero, poco a poco, esta sensación da paso a la realidad. Y surgen los pequeños problemas. Si los malentendidos se acumulan y los proyectos de vida no coinciden, a menudo debemos tomar una de las decisiones más dolorosas en nuestra vida: acabar con nuestra relación de pareja.

Te puedes encontrar en esta situación y no saber cómo encararla. No te preocupes, es normal. Cuando salimos de nuestra zona de confort y nos enfrentamos a nuevas situaciones es necesario un proceso de adaptación.

En el caso de superar el desamor es lo mismo. Necesitamos pasar lo que se conoce como duelo tras una ruptura sentimental.

La ruptura no siempre es decisión de las dos partes de la relación. Si la decisión de romper no es de mutuo acuerdo, saber cómo superar una ruptura amorosa se puede volver una tarea complicada ante la que nos vemos solos y sin herramientas.

Entender qué fases son las que suceden a una ruptura no nos mitigará el dolor, pero nos dará la información necesaria para poder comprender nuestras reacciones en un momento de la vida tan delicado.

Superar el desamor

Una ruptura puede parecer un sinsentido en ocasiones. Lo teníamos todo: amor, confianza, estabilidad y, quizás, hasta una familia en común… y, de repente, todo parece cambiar de un día para otro. El amor desaparece, tomamos la decisión de romper la relación y empezamos de nuevo. Para algunos es una liberación y para otros una tortura.

Los inicios nunca fueron fáciles. Sobre todo si cortar con la relación significa que tenemos que cortar con algo con lo que no queremos acabar. Hay varias formas en las que puede darse una ruptura:

1. De mutuo acuerdo: en este tipo de ruptura ambas partes están de acuerdo en que la relación de pareja debe terminar. Quizá es porque la rutina ha acabado con el deseo que había entre los dos o porque el tiempo nos ha hecho darnos cuenta de que la otra persona no es como creíamos. También puede darse el caso de que el amor haya pasado, con el tiempo y la confianza, a convertirse en una sólida amistad, siendo posible entender cómo llevarte bien con tu ex. En las rupturas de mutuo acuerdo también existe un duelo, pero es menos doloroso que en otro tipo de rupturas ya que la decisión la toman los dos miembros con el fin de volver a ser felices y mejorar sus vidas.

2. La pareja abandonada: en este caso, una de las dos partes es la que decide dar por finalizada la relación y la otra parte no está de acuerdo con esta decisión. En este tipo de ruptura sí deberá darse el caso de superar el desamor, ya que una de las dos partes permanece enamorada mientras que la otra ya no. Entonces, la persona que ha sufrido el abandono deberá pasar necesariamente por una especie de duelo que contendrá diversas etapas.

El duelo ante el final de una relación de pareja es necesario porque es la reacción que tenemos cuando nos sentimos abandonados y nos enfrentamos a una situación que se aleja de nuestro control. Por mucho que no queramos acabar con la relación, no hay más opción. A veces, utilizamos el amor y las relaciones para cubrir necesidades y no para enriquecernos, complementarnos y sumar. Entonces, la ruptura, aunque dolorosa, resulta necesaria para seguir avanzando en el camino de nuestra independencia y nuestro crecimiento personal.

No todos tenemos la misma forma de superar una ruptura. Pero todos tenemos que pasar etapas para evolucionar y aceptar la nueva situación de estar otra vez sin pareja. No es fácil, pero paso a paso lograremos devolver el equilibrio a nuestro interior y a nuestra vida. Solo hay que tener paciencia con nosotros mismos, no forzarnos a pasar etapas demasiado rápido y dejarnos sentir lo que tengamos que sentir en cada momento, sin la intención de ocultarlo y aparentar que estamos bien. Empieza entonces el momento de valorarnos, de emprender el camino hacia nuestro brillo interior en soledad.

Al final del camino, cuesta arriba muchas veces, encontramos la recompensa. Una vez superadas las fases del desamor seremos más fuertes, tendremos una autoestima reforzada y habremos aprendido a sacar lo positivo de momentos en los que parecía no haber luz al final del túnel.

Te explicamos a continuación las fases de una ruptura en las que puedes verte inmerso para superar el desamor. Recuerda que estas fases no tienen por qué darse en orden y no todo el mundo pasa por las mismas fases ni de igual forma. Cada persona es única y su proceso de duelo es único.

Las 5 fases de la ruptura amorosa

Tras poner fin a una relación nos acecharán las dudas, el desasosiego, la angustia, la ansiedad, el miedo. Depende de muchos factores. Y también depende del tiempo que llevásemos con nuestra pareja, los lazos y las cosas que se tuvieran en común.

1. Aturdimiento y confusión

En esta fase estamos confusos y no sabemos muy bien aún el por qué hemos llegado a esa situación. Tenemos que aceptar que estamos solos de nuevo. En esta fase podemos intentar asirnos a la negación y no querer aceptar la nueva situación. Y es posible que se nos pase por la cabeza llamar a nuestro ex, intentar quedar con él e, incluso, llegar a suplicar que vuelva con nosotros. Puede durar entre dos y tres meses.

2. El enfado

Tras la fase de negación podemos entrar en otra fase: la del enfado. Empezamos a reconocer lo que ha pasado: nos han dejado. Y entramos en la dinámica de frases como «no es justo»,»¿por qué me ha pasado esto a mí si no me lo merezco?» o «yo lo he dado todo por la relación y él/ella me lo ha pagado dejándome», etc.

Esta fase nos generará un intenso dolor. Dolor porque sentimos que hemos estado desperdiciando nuestro tiempo en alguien que no merecía la pena y que nos ha acabado abandonando. A pesar de todo, no debemos dejarnos abandonar al enfado y al dolor. Debemos evitar quedarnos atascados en este sentimiento para poder avanzar. Acabar con una relación que no nos convenía puede resultar un regalo valioso para nuestras vidas, aunque en esta fase sea muy difícil apreciarlo.

3. La negociación

Sobre todo, nos acechará esta emoción: el miedo. El inminente futuro sin la persona que tenías al lado se aparecerá ante ti. El miedo es lo contrario a lo que sentimos cuando estamos enamorados. Al vernos solos con toda la vida por delante y sin esa persona se nos pasa por la cabeza negociar para que todo vuelva a la normalidad y así regresar a nuestra anhelada zona de confort.

Desgraciadamente, no es posible. Y debemos evitar hacernos daño creyendo que todo va a volver a ser como antes. Especialmente, si eres una persona dependiente debes estar atento y centrarte en ti mismo para darte cuenta de que aceptar la nueva situación y crecer solo depende de ti y no de volver con tu expareja.

4. La tristeza y la depresión

Nuestro mundo se derrumba poco a poco. Todo parece volverse cada vez más oscuro. La persona que teníamos a nuestro lado y con quien imaginábamos nuestra vida ya no está, y estamos solos. Cada día nos cuesta dormirnos y nos cuesta despertarnos y no tenemos ganas de hacer nada de nada. El dolor en el corazón es terrible. Y parece una fase que no va a desaparecer nunca pero… lo hará. Cada pequeño logro será un punto gigante para tu nueva autoestima.

5. La aceptación y la reorganización

El momento más importante: aprendemos a amar, pero ya no a otro, sino a nosotros. Aprender a estar solo es primordial para poder llegar a tener una relación satisfactoria y sana. Y estar bien con nosotros mismos es lo más importante. En esta fase, hemos superado el dolor para trabajar en una nueva versión de nosotros mismos y reinventarnos.

Aceptar que nada dura para siempre es importante y nos ayuda a no apegarnos a las personas, a reforzar nuestra autoestima y a no depender de los demás para ser felices.

En esta fase recuperamos la iniciativa, el deseo y las ganas. Queremos volver a hacer cosas por nosotros. Renacemos, nos damos a la vida de nuevo.

Definitivamente, superar el desamor no es fácil ni deseable para nadie. Existen circunstancias que lo dificultan como puede ser enfrentarse a una separación con hijos, afrontar una ruptura de muchos años o incluso superar una ruptura amorosa en el trabajo. Pero de todo se aprende. A veces el dolor es necesario para aprender a querernos a nosotros mismos y aprender a amar a los otros sin dependencia, desde el lado sano que toda relación de pareja merece.

En la aceptación de la ruptura sentimental pueden aparecer dificultades que supongan gran esfuerzo y requieran de ayuda profesional para recuperar el bienestar anterior.

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