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Ansiedad

Superar la ansiedad preoperatoria

Cuando recibes la noticia de que tienes que someterte a una operación, inmediatamente te invaden pensamientos de todo tipo. Por un lado, si te vas a operar es porque algo no está como debería, y eso ya supone una preocupación en sí.

Por otro lado, sabes que todo proceso quirúrgico, por sencillo que sea, conlleva un riesgo para la salud. En este artículo vamos a hablar de las cosas que más nerviosismo producen en un proceso preoperatorio y de cómo podemos seguir unos sencillos consejos para superar la ansiedad y afrontar la operación con la mayor entereza posible.

Superar la ansiedad

Antes de someterse a una operación, existen diferentes factores que influyen en la intensidad de la ansiedad preoperatoria del paciente. El primero sería la magnitud y la gravedad de la enfermedad. En segundo lugar, la duración del preoperatorio, ya que, evidentemente, cuando mayor sea el tiempo que debe esperar, más probable será que aparezcan diversos pensamientos que generen nerviosismo. Y, en tercer lugar, una experiencia parecida que fuese negativa en el pasado, o que haya vivido un familiar, puede sin duda intensificar el miedo y descontrolar los pensamientos que generan angustia.

Sea cual sea el caso, todos tienen en común que el origen del miedo está en la forma en que se plantean los pensamientos y que determinan la actitud. Por este motivo, es posible en cualquier situación vencer la ansiedad preoperatoria si se hace cuanto esté en nuestra mano para manejar nuestras emociones.

Pero, ¿cuáles son los pensamientos angustiosos que aparecen con mayor frecuencia? Los vemos enseguida y aportamos consejos para cada uno de ellos.

Las preocupaciones ante una intervención quirúrgica

El miedo al quirófano es algo muy común y del todo comprensible. Sabemos que, aunque vayamos a someternos a una intervención con el fin de mejorar o solucionar algún problema de salud, es fácil que el pánico nos invada al pensar de forma negativa. Es en estos momentos cuando comienzan a aparecer síntomas de ansiedad de todo tipo, tales como taquicardias, temblores, alteraciones del sueño y de la alimentación, entre otros.

Sin embargo, es posible superar la ansiedad preoperatoria si centramos la atención en aquello que la está causando: los pensamientos negativos. De este modo, podremos enfocar nuestra energía en ideas positivas y mantener la calma durante el preoperatorio.

Los 5 pensamientos más comunes ante una operación

#1.- Que la operación no vaya bien

Es el primer miedo que surge y puede llegar a ser paralizante. En este sentido, conviene analizar que no puedes basarte en nada para pensar que la operación irá mal. Las intervenciones quirúrgicas tienen en la inmensa mayoría de los casos un resultado satisfactorio y tú no tienes por qué ser una excepción.

Con toda seguridad van a intentar tranquilizarte tanto las personas de tu entorno como el personal sanitario, diciéndote que todo irá bien. Sin embargo, eres tú, y solo tú, quien tiene que pensarlo.

Debes convencerte y tranquilizarte pensando que todo va a ir bien. Repítetelo a ti mismo, “todo va a salir bien” es un mensaje positivo y tranquilizador frente al “va a salir mal” que nos angustia inútilmente.

Someterse a la operación en las mejores condiciones psicológicas puede ser muy positivo en el resultado, mientras que si se experimenta una ansiedad fuerte, que llegue a causar cambios fisiológicos y funcionales importantes, puede igualmente tener alguna consecuencia negativa, también durante la recuperación.

#2.- Que la recuperación sea lenta y/o dolorosa

En este punto, llegados a la recuperación, solo debes pensar en que ya pasó lo más importante. Es aconsejable que te informes con todo detalle sobre cómo será la recuperación, de modo puedas estar preparado para ello. El médico resolverá todas y cada una de tus dudas, por lo que no debes quedarte con ninguna: pregunta todo cuanto quieras saber.

Ten en cuenta que, en cuanto al dolor, los profesionales se encargarán de administrarte los medicamentos que sean necesarios para sobrellevar los días posteriores a la intervención sin sentir dolor. La duración de la recuperación dependerá de cuál sea tu caso, pero sabemos que una actitud positiva y respetar todas las recomendaciones que te den para mejorar, contribuirán a que mejores con mayor rapidez y, sobre todo, con total seguridad.

#3.- Que te cueste mucho volver a tu rutina

Volver a la rutina tras haber experimentado un tiempo ajeno a todo siempre puede llevar algunos días para volver a centrarse y acostumbrarse. Es normal y piensa que no solo no debes agobiarte pensando este tipo de cosas, sino que debes tomarte con la mayor calma posible tu completa recuperación. Debes cuidarte, ir a tu ritmo y no permitir que te invada el estrés, pues sería contraproducente e innecesario.

Al mismo tiempo, quizá es un buen momento para pensar en aquellas pequeñas cosas que te gustaría cambiar de tu día a día tras la operación. Esto puede distraerte y ayudarte a pensar en cosas positivas que te gustaría cambiar o incluir en tu vida, por pequeñas que sean.

#4.- Saber que mientras te operas y te recuperas tus cosas no las está haciendo nadie

No es momento para pensar en las cosas que no puedes hacer mientras te sometes a una operación. Hay prioridades, y tu salud debe ser la primera de la lista. En este sentido, es muy conveniente que te quedes tranquila delegando las tareas que consideres fundamentales.

Tus familiares, amigos o personas de confianza de tu entorno, cumplirán con lo que les pidas de la mejor manera posible. Las tareas estarán esperándote para cuando vuelvas y te recuperes, y probablemente imagines un caos o unas complicaciones que no van a ocurrir.

Es el momento de desconectar de tus obligaciones y responsabilidades para centrarte solo en ti y en tu recuperación. Pide ayuda siempre que lo necesites para asegurarte de que las tareas diarias importantes que tengas y que realmente no puedan esperar, estarán cubiertas.

#5.- Ansiedad porque no quieres preocupar a tu entorno ni ser una carga para ellos

Las personas que te quieren estarán contigo y lo que desean es que superes de la mejor manera posible la intervención y que no lo pases mal ni te angusties en exceso. No eres una carga para ellos del mismo modo en que no lo serían para ti si estuvieras en su lugar.

Si verdaderamente tus niveles de ansiedad ya se han disparado, y crees que no vas a poder controlar tus emociones y pensamientos por ti mismo, puede ser de gran ayuda que te intereses por técnicas de relajación y meditación que te enseñen a centrarte en el aquí y el ahora, sin dejar volar tu mente hacia hechos inciertos del futuro y, con toda probabilidad, negativos.

Controlar tu estado emocional en este delicado momento es muy importante y beneficioso para ti, pero también para aquellos que te rodean, pues podrás servirles como ejemplo en caso de que se vean en un futuro en una situación similar a la que estás viviendo tú ahora.

Quizá tú también puedes pensar en estos momentos en alguna persona que pueda servirte de inspiración. Alguien que haya superado con fuerza y entereza un proceso que pueda equipararse a tu preoperatorio actual.

Controlar los pensamientos para superar la ansiedad

Una intervención quirúrgica es de las cosas que más miedo y ansiedad pueden generar. Piensa que esto es algo que le ocurre constantemente a las personas. Es un hecho al que hay que enfrentarse porque es una solución a tu salud, no se puede huir.

Piensa que, de hecho, el auténtico miedo debería estar en no afrontar la operación cuando se trata de algo necesario, ya que podría tener graves consecuencias. Reconoce y ten muy presente que estás haciendo lo correcto para curarte y que estás apostando por tu bienestar.

Lo que sí podemos hacer es controlar la forma en que nos enfrentamos a la situación, vigilando nuestras emociones y nuestros pensamientos y haciendo cuanto necesitemos para sentirnos más calmados y positivos para afrontar la ansiedad preoperatoria.

Si vas a pensar en el futuro, que sea en cosas positivas y no en tragedias que no han ocurrido y no tienen por qué ocurrir: no permitas que tu mente te lo haga pasar peor que la propia operación.

Ahora la prioridad eres tú, tu salud y tu recuperación. Por este motivo, procura centrar tu atención durante el preoperatorio en todas aquellas cosas positivas que vas a querer hacer una vez te recuperes.

Deja zanjado todo aquello que te preocupe, encargando las tareas que te hagan falta a quien creas oportuno, y no temas pensar que eres una carga puesto que todos podemos vernos en una situación similar en algún momento de nuestra vida.

En ocasiones, al enfrentarnos a una situación de este tipo, salimos reforzados por haber sido capaz de superar con un éxito el miedo. Del mismo modo, es en este tipo de situaciones cuando aprendemos a diferenciar todo aquello que realmente importa en la vida, de las cuestiones secundarias.

De toda experiencia se aprende, y si intentas convertir tu preoperatorio en unos momentos en los que aprender modificar tus emociones para que sean más positivas, estarás aprendiendo algo auténticamente valioso.

Si el malestar que te produce el mero hecho de pensar en la operación te impide seguir con tu día a día hasta que llegue la fecha, es posible que la ayuda de un psicólogo experto en ansiedad te permita afrontar la situación de una forma efectiva.

La terapia psicológica para superar la ansiedad tiene resultados positivos y dota a las personas de estrategias para que sean capaces de controlar sus pensamientos negativos y mantener la relajación. 

Si quieres mejorar tu nivel de bienestar, en TherapyChat podemos ayudarte. Somos el N.1 en psicología online y contamos con el mejor psicólogo para ti.

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