¿Tengo ansiedad? Sal de dudas

Tengo ansiedad

¿Tengo ansiedad? Es posible que te hayas hecho esa pregunta en algún momento. Sentir ansiedad es algo normal ya que se trata de un mecanismo de defensa ante un peligro o una amenaza. El problema aparece cuando la ansiedad empieza a presentarse en tu día a día sin motivo aparente, anulando tu capacidad de llevar una vida normal y haciendo que el nerviosismo, el estrés y la preocupación constante se apoderen de ti.

¿Cómo saber si tengo ansiedad?

Hoy en día, la ansiedad es uno de los problemas más habituales y aunque se encuentre tan extendida, a veces es complicado identificarla de forma correcta. Si en ocasiones te encuentras dando vueltas a la pregunta ¿cómo saber si tengo ansiedad?, a continuación te damos las claves para reconocer sus síntomas.

#1.- Problemas para conciliar el sueño

Uno de los síntomas de ansiedad más frecuentes es el problema para conciliar el sueño. No hablamos de momentos puntuales en los que te resulta complicado conseguir dormir o en los que te levantas muy temprano sin ninguna razón, sino de una dificultad mantenida que que te impide descansar día tras día.

Reconocer este problema es más fácil si durante el día tienes un desgaste tanto físico como mental y aún así no eres capaz de conciliar el sueño en los primeros minutos.

Las personas ansiosas tienen una actividad cerebral mayor que el resto y por ello les resulta muy difícil desviar la atención en momentos de descanso. Si estas viviendo una situación de insomnio, puedes realizar ejercicios de relajación o meditación antes de dormir para preparar tu mente para el sueño.

#2.- Tensión muscular

El estado ansioso implica tensión muscular. Como hemos mencionado antes, la ansiedad es un mecanismo defensivo que se activa cuando nuestro cerebro detecta peligro y prepara el cuerpo para actuar en consecuencia. De la misma manera que tu cerebro se mantiene alerta, tu cuerpo se prepara para atacar, huir o lo que corresponda en ese momento para mantenerte a salvo. Esto no sería posible con los músculos totalmente relajados.

El resultado es una tensión muscular que resulta muy incómoda y molesta. Con el tiempo puedes notar dolor en la espalda y las cervicales y te será prácticamente imposible relajar los músculos de forma natural. Por esto es muy recomendable que dediques unos minutos al día a ejercicios como el yoga o tai chi para ayudar a tu cuerpo a relajarse.

#3.- Malestar físico general

Las taquicardias, las palpitaciones, los mareos, la sensación de ahogo o las náuseas son algunas de las consecuencias de la ansiedad. El intestino es muy sensible a esta condición y por eso es frecuente que se somatice a través del estómago, provocando gases, hinchazón o estreñimiento, entre otros. Estos síntomas son frecuentes en la mayoría de los tipos de ansiedad.

Junto a otras prácticas de relajación, se recomienda hacer ejercicios de relajación guiada o meditación para distraerte y relajar tus músculos.

#4.- Incapacidad de controlar el pensamiento

Otra de las características de la ansiedad es la incapacidad de controlar los pensamientos negativos que se te pasan por la cabeza. Parece que el estado ansioso inunda todos los pensamientos y no te deja enfocarte en nada que no sea el estrés y la negatividad. Los pensamientos positivos son prácticamente inexistentes y no eres capaz de desconectar.

#5.- Estrés y preocupación excesiva

El exceso de preocupación es uno de los síntomas de ansiedad generalizada. Esto te impide llevar una vida relajada, encontrando problemas en las cosas que te rodean y en lo que te ocurre. A su vez te genera más estrés y preocupación, convirtiéndose en un círculo vicioso.

Por otro lado, en muchas ocasiones la ansiedad va asociada a un perfeccionismo extremo. Nada de lo que haces te satisface y tienes una necesidad incontrolable de realizar las cosas de la mejor manera posible. La trampa viene cuando nada de lo que haces es suficiente, independientemente de todas las veces que lo hayas intentado.

#6.- Movimientos constantes

Si te encuentras tocándote el pelo, mordiéndote las uñas o moviendo los pies incansablemente y no recuerdas haber empezado estos movimientos de forma consciente, seguramente sea una expresión más de ese estado de nerviosismo. Pueden ser movimientos repetitivos o tics nerviosos que no puedes controlar y que vuelven a presentarse a pesar de que los detengas en el momento.

Este tipo de movimientos involuntarios suele ser muy común en personas que sufren estrés o ansiedad. Es un tema que puede expandirse con el paso del tiempo si no se trata de forma adecuada, así que intenta buscar ayuda externa o consultarlo con tu médico en cuanto puedas.

#7.- Miedos irracionales

La preocupación extrema por todo puede llevarte a sentir miedos irracionales e incontrolables que convertirán tu vida en una angustia constante. Estos miedos pueden aparecer en cualquier momento de tu vida y por cualquier motivo, aumentando tu nivel de estrés y de alerta. Las personas suelen ser conscientes de sus miedos, pero por norma general son incapaces de reducirlos o eliminarlos por su cuenta. Aquí puedes leer más sobre la relación entre miedo y ansiedad. 

#8.- Inseguridad constante

La inseguridad es otra de las características de la ansiedad y además puede llegar a ser uno de sus potenciadores. Muchos de los trastornos de ansiedad se generan durante la ausencia de control de los aspectos vitales de una persona.

Esta inseguridad constante hace que sientas que no tienes el control de absolutamente nada o que no estás seguro de ninguna de tus decisiones ni de lo que te rodea. ¿Tienes asegurado tu futuro? ¿Qué pasará si no encuentras un trabajo? ¿Qué pasará si te despiden? ¿Qué pasará si enfermas? Seguramente este tipo de preguntas te lleven a intentar ejercer un mayor control sobre las cosas, pero muchas de ellas nunca dependerán directamente de ti.

#9.- Impaciencia e inquietud

Normalmente, el cuerpo de una persona con ansiedad va por delante del resto y su mente esperará que las demás cosas de su alrededor funcionen al mismo ritmo. Esto no ocurrirá y entonces se generará impaciencia e inquietud, produciendo más estrés.

El verdadero problema ocurre si la impaciencia y la inquietud bloquean tus acciones, impidiéndote decidir de forma objetiva o pensar en tus acciones detenidamente.

#10.- Falta de concentración

Como ya hemos puntualizado anteriormente, concentrarse y pensar con claridad en una situación de ansiedad resulta casi imposible. Esto ocurre porque somos incapaces de cambiar la dirección de nuestros pensamientos si ya están ocupados por el foco de nuestras preocupaciones y fobias.

Otros síntomas para saber si tengo ansiedad

Otros síntomas que se pueden presentar en la ansiedad son:

  • Cambios de humor e irritabilidad. Es muy posible que tu estado anímico cambie sin motivo aparente y tu entorno te irrite si ocurre algo inesperado o se sale de tu control.
  • Te asustas con facilidad. Si cualquier suceso inesperado hace que sobresaltes de forma exagerada, podría significar que estés sufriendo ansiedad.
  • Dolores intensos de cabeza o migrañas en uno o ambos lados de la cabeza, detrás de un ojo o del oído.
  • Irrealidad. Sientes que a veces estás separado de tu cuerpo o que no eres tú mismo.
  • Pequeños temblores y sacudidas, sobre todo notables a la hora del descanso cuando tu cuerpo se relaja. Aquí puedes leer más sobre qué es un ataque de ansiedad.

¿Cómo puedo reducir los síntomas de ansiedad?

Intenta respirar lenta y profundamente. La respiración pausada hace que el nivel de activación disminuya y por tanto favorece que nuestro cerebro crea que no existe ningún peligro. Si eres capaz de mantener este ritmo, seguramente los niveles de ansiedad desciendan.

Intenta mantener una actitud positiva. Aunque sea complicado, intenta centrarte en lo positivo, recordar momentos felices y tranquilos de tu vida. Crea un pensamiento alternativo al pensamiento negativo que aparezca con frecuencia para que poco a poco vaya perdiendo fuerza.

Haz ejercicio regularmente. Durante el ejercicio, nuestro cuerpo segregará las hormonas que ayudarán a combatir el estrés y el nerviosismo acumulados.

Cuida la alimentación. Con frecuencia, aparece asociada ansiedad por la comida, por tanto, mantener una dieta equilibrada favorecerá también que te sientas mejor. Además, puedes consumir alimentos que ayuden a reducir la ansiedad, como el chocolate negro, el plátano, la avena y las nueces. Estos alimentos contienen los nutrientes necesarios para el sistema nervioso, como el triptófano, la vitamina B y el magnesio.

Date una ducha caliente para relajar los músculos. El agua caliente ayudará a que te relajes más fácilmente. Si quieres reactivarte y quitar el cansancio mental y físico, opta por una ducha de agua fría. Elige la temperatura óptima del agua para cada situación en base a tus horarios.

¿Cómo estar seguro de que tengo ansiedad?

Estar seguro de que tienes ansiedad es complicado. No todas las personas presentan los mismos síntomas ni existe un diagnóstico mágico e inmediato. Puedes presentar seis de los síntomas mencionados y no tener un trastorno de ansiedad. Lo mismo ocurre al contrario, puedes presentar solo tres síntomas y sí padecerlo. Aquí puedes realizar un test de ansiedad para reflexionar sobre tu situación actual.

Para saber con exactitud si estás sufriendo algún trastorno de ansiedad, lo mejor es que te dirijas a un especialista de salud mental cuanto antes. Él será la persona adecuada para identificar lo que te ocurre y poder darte las pautas necesarias para superar ese estado de estrés y nerviosismo constante.

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