Terapia psicológica. Motivos para recurrir a ella

Terapia psicológica

Existen momentos de la vida que tienen una complejidad añadida. Son varias las razones por las que conviene hacer una terapia psicológica cuando existe un malestar anímico que puede tener cierto nivel de profundidad. La principal es que es una gran ayuda para comprender la esencia personal. Así como cuando tienes un dolor de espalda recurrente acudes al médico en busca de un diagnóstico especializado y un tratamiento efectivo, debemos tomar cartas en el asunto cuando la mente o las emociones están afectadas.

¿Cuáles son las razones para hacer una terapia psicológica?

#1.- Pedir ayuda es una sabia decisión

Tal vez te impones la creencia de la fortaleza como si no pudieses sentirte vulnerable en algún momento. Puedes vivir un periodo en el que consideres que el apoyo externo de un especialista con quien poder hablar de cómo te sientes en un contexto de total confidencialidad, respeto y empatía, te ayude a incrementar tu control emocional.

#2.- Apoyo complementario

La terapia psicológica no sustituye la importancia de otros recursos personales que aportan consuelo y apoyo. Por ejemplo, la fuerza de la amistad o el amor de la familia. Sin embargo, existen situaciones en las que, objetivamente, una persona siente que ese refuerzo social no es suficiente. Es entonces cuando el apoyo de los psicólogos es determinante.

#3.- Autoconocimiento

La dinámica del día a día, marcada por una rutina de compromisos laborales, tareas urgentes, recados, realización de gestiones domésticas y demás asuntos que puedes observar en tu vida, tal vez no te deje tiempo para pensar en ti como te gustaría. Sin embargo, por medio de la decisión de hacer terapia psicológica haces esa pausa terapéutica.

Es decir, te das permiso para pararte a pensar en ti. La mirada de la introspección no es automática. Es decir, necesitas tomarte tu tiempo para observar en tu interior con el fin de poder atender esos bloqueos que interfieren en tu felicidad.

#4.- Crecimiento personal

Las personas pasan mucho tiempo de sus vidas inmersas en distintos asuntos, sin embargo, ningún compromiso es tan importante como el propio desarrollo interior. Es cierto que muchas de las acciones que llevas a cabo en tu vida repercuten de manera óptima en tu crecimiento, por ejemplo, tu formación. Sin embargo, una terapia psicológica convierte este crecimiento en una prioridad, atendiendo a lo esencial de la existencia. Te ayuda a poner en orden tus ideas, te permite plantearte tus propios objetivos, te ayuda a hacer cambios en tu mundo, te refuerza en tus decisiones…

Después de una terapia psicológica habrás apreciado detalles de ti misma que habían pasado desapercibidos hasta ese momento. Por mucho que creas que lo sabes absolutamente todo sobre ti, en realidad, te queda mucho por descubrir. Y esta es una de las razones por las que una terapia psicológica adquiere todo el sentido. Este proceso de autodescubrimiento es ilimitado, ya que no solo puedes conocerte a ti misma atendiendo a tu propio ser, sino también, atendiendo a la relación con tus circunstancias.

#5.- Evitar el estancamiento personal

Uno de los riesgos de un malestar anímico es que se torne crónico. Por ejemplo, una situación de estrés puede agudizarse cuando este malestar habitual no se atiende en sus primeros síntomas. Una terapia es muy positiva para evitar este tipo de tendencia, es decir, te permite responder de manera proactiva ante esa situación con el fin de que no te determine para siempre.

Por medio de la ayuda de un terapeuta puedes gestionar mejor tus recursos personales para afrontar desde una perspectiva más esperanzada aquella situación en concreto. A su vez, puedes verte a ti misma no solo en función de tus circunstancias presentes, sino también, desde la proyección de un futuro en el que este episodio esté superado.

Incluso cuando algo parece difícil, la perspectiva cambia en función de tu nivel de autoestima, habilidades y situación del momento. Si inviertes en tu propio cuidado personal te sentirás más preparada para afrontar esta situación.

#6.- Corregir aquellos pensamientos que te hacen sufrir

Una de las cosas que descubre una persona cuando hace una terapia psicológica es que gran parte de su dolor está condicionado por el propio filtro de las ideas limitantes. Estas ideas limitantes las acumula en torno a la realidad e influyen en su forma de actuar y de pensar. Mediante la terapia la persona puede incrementar su flexibilidad para poner en duda algunas de esas creencias que hasta ese momento ha dado como ciertas, incluso sin tener unos fundamentos sólidos para ello.

La persona es capaz de ir más allá de su propia subjetividad. El punto de inflexión que produce una terapia no es inmediato, es decir, tus dificultades no desaparecen en un día. Sin embargo, sí comienzas a sentir un cambio interno cuando existe conexión con el profesional que te asesora y que te apoya. Como en cualquier tipo de vínculo humano, esta confianza del paciente en el profesional es fundamental.

#7.- Inversión en bienestar y felicidad

El factor económico está presente en las distintas compras que realizas en la rutina cotidiana. Por ejemplo, la cesta del supermercado. Sin embargo, las acciones que tienen que ver con la felicidad también se fortalecen a través de las experiencias.

Y la terapia psicológica puede ser una de ellas. El compromiso de hacer este proceso te ayuda a ponerte a ti misma en el centro de tu propia vida. Cuando una persona necesita este apoyo especializado, entonces, su calidad de vida mejora a partir de ese momento. Por tanto, aprender a ser feliz es un propósito apetecible en cualquier momento de la vida. Y una terapia puede ser muy recomendable para alcanzar esta meta.

#8.- Punto de vista objetivo

Cuando compartes tus preocupaciones y tus pensamientos con aquellos que te conocen desde hace tiempo, entonces, sus propios puntos de vista pueden carecer de la objetividad necesaria porque te quieren, te conocen y están implicados afectivamente en tu vida. Por ejemplo, cuando una persona sufre por un desamor, el entorno próximo puede sentirse herido y defraudado con la persona que considera que ha sido responsable de ese malestar.

También puede ocurrir que estés sufriendo por un conflicto personal con alguien cercano a ti y, sin embargo, no has conseguido solucionar las diferencias con esa persona a través del diálogo. En ese caso, tal vez sea necesario que hables sobre cómo te sientes con alguien ajeno al conflicto para analizar la situación con más distancia.

Porque puede darse la circunstancia de que lo que necesitas es un criterio objetivo que te ofrece un refuerzo constructivo para avanzar. Este es el valor que un profesional experto en psicología aporta a tu propia vida. Durante las sesiones tienes la oportunidad de compartir pensamientos, sentimientos, preguntas, dudas, ideas y reflexiones. Gracias a una terapia adquieres la oportunidad de tener un mayor nivel de empoderamiento. Esto es debido a que tu vida cambia de verdad, no cuando las circunstancias cambian, sino cuando tú evolucionas internamente.

Este es uno de los mayores autodescubrimientos del aprendizaje práctico y vivencial de esta terapia psicológica. Este punto de vista externo y objetivo puede ayudarte a plantearte cuestiones que no habían pasado por tu mente hasta ese momento.

#9.- Empatía contigo misma

A veces, el sufrimiento aumenta cuando la persona se culpa por alguna razón determinada a partir de un suceso del pasado. Una de las cualidades que define el potencial del ser humano es su capacidad de aprender constantemente mientras vive. Por tanto, no importa cuál sea tu edad, lo que importa es tu capacidad de entenderte más a ti misma y ser más amable contigo. De hecho, es muy posible que en el transcurso de la terapia adquieras el poder de tener más empatía contigo.

La indiferencia no es la mejor respuesta ante el dolor. Algunas personas evitan ir al psicólogo con la confianza de que todo cambie en algún momento y ese malestar anímico se solucione como por arte de magia. Sin embargo, cuando un malestar se reprime, no desaparece. Sigue ahí y brota con más fuerza en el momento más inesperado. Mereces ser feliz aunque a veces lo olvides. Y una terapia psicológica puede ser una buena acción para tomar conciencia de ello. Es decir, a través de esta vivencia pones en práctica la amistad contigo. Y cuando cuidas la relación que tienes contigo, todo tu mundo cambia por completo.

Cómo generar nuevas alternativas

Por medio de esta decisión, también puedes prevenir la visión en forma de túnel en torno a aquello que te preocupa para plantearte nuevas alternativas en un mundo, que es más rico en matices de lo que imaginas. La vida es aprendizaje y evolución. A través de este punto de vista también te sientes más libre para modificar en algún aspecto esta situación.

Es cierto que no tienes un poder absoluto sobre todos los acontecimientos externos, sin embargo, esto no es necesario. Hoy en día la terapia psicológica dispone de diversas modalidades con la misma validez. Un ejemplo de esto es la terapia psicológica online, que te ayudará a adquirir la paz interior y a diferenciar entre aquellas cuestiones sobre las que tú tienes algún tipo de influencia y aquellas que, por mucho que te empeñes, trascienden a tu realidad voluntaria porque no dependen de ti. Aquí puedes leer más información sobre la psicología online.

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