Terapia sexual. ¿En qué consiste y qué beneficios aporta?

Terapia sexual

Vivimos tiempos de absoluta libertad sexual o eso, a priori, es lo que parece. Aparentemente nuestra sociedad ha logrado romper con los tabús en torno al sexo y en la actualidad disfrutamos más de él. Cada vez más personas se deciden a tener relaciones más liberales, no nos da tanto apuro reconocer que utilizamos juguetes sexuales ni acudir a un sex shop con la mentalidad abierta de quien busca formas de darse placer y de dar placer a su pareja. Parece que se ha asumido al fin que el sexo es importante y que, siempre con las debidas precauciones, es un hábito muy saludable y enriquecedor. Es por esto que la terapia sexual es una ayuda cada vez más demandada.

Sin embargo, no todo es color de rosa y, en ocasiones, hay parejas que ven cómo se cubre su lecho con auténticos nubarrones y no consiguen entenderse en la cama. Si bien es cierto que no todo en la vida es sexo, la sexualidad constituye un pilar importante en cualquier relación de pareja, y sufrir problemas en la intimidad genera frustración personal.

La buena noticia es que existe remedio y que, afortunadamente, hombres y mujeres son conscientes de que es posible solucionar estas situaciones desagradables, reavivar la llama y recuperar la paz y el placer de nuestras relaciones. Para lograrlo, solo hay que estar dispuesto a dialogar acerca de lo que nos está ocurriendo, aceptar que es un tema que debemos tratar y acudir a un especialista. La terapia sexual guiada por profesionales nos ayudará a superar esos obstáculos que se nos presentan.

Qué es una terapia sexual

La terapia sexual tiene como objetivo ayudar a hombres y a mujeres a disfrutar de su sexualidad, ya sea solos o en pareja, rompiendo tabús, eliminando dudas y asesorando acerca de cualquier inquietud que se tenga en relación con el sexo. Cualquier problema de tipo sexual puede ser resuelto en una terapia de estas características, ya que son especializadas y están dirigidas por profesionales médicos, psicólogos y sexólogos preparados para diagnosticar y resolver cualquier problema sexual.

Además, estas consultas se hacen con absoluta privacidad y en un ambiente relajado para que la persona no se sienta cohibida y pueda abrirse a mostrar sus miedos, sus emociones y sus inquietudes, lo cual es fundamental para tener éxito con la terapia y recuperar el bienestar sexual y la convivencia placentera con la pareja.

¿Qué ocurre en las sesiones de la terapia?

Si decides acudir a una terapia sexual, comprobarás que la primera consulta es simplemente de toma de contacto. El profesional te preguntará cuál es el motivo de tu visita y se procederá a una entrevista para identificar las causas que te están impidiendo disfrutar del sexo con plenitud. Una vez se sabe cuál es el problema es el momento de pasar a la terapia propiamente dicha.

Las terapias suelen consistir en sesiones de una hora, o un poco más extensas, durante las cuales se muestran al paciente ejercicios y técnicas para que las practique en casa. De esta manera irá mejorando paulatinamente. Cada caso particular puede llevar un número concreto de sesiones, las cuales pueden realizarse de manera presencial, online o incluso por otros medios si así lo acuerdan el paciente y el terapeuta. El tipo de ayuda que se necesite, el compromiso o la disposición de la persona serán las que determinarán cuántas sesiones se deben llevar a cabo. Sin embargo, para facilitar el proceso es favorable alcanzar una relación de confianza con el terapeuta y creer en las propias capacidades para solucionar el problema. De esta manera se acortarán los plazos y el número de sesiones.

Hay que aclarar que, en la actualidad, la terapia sexual no está subvencionada por la sanidad pública, sin embargo, las parejas que la prueban ven recompensado su esfuerzo porque consiguen retomar la complicidad anterior, lo cual es algo muy importante. Muchas relaciones de pareja empiezan a deteriorarse cuando se presenta un problema de índole sexual que les rompe ese momento íntimo y exclusivo de compartir.

Por otro lado, son muchos los casos en los cuales podemos encontrar interesante acudir a la psicología sexual. No se trata simplemente de parejas en las que sus relaciones han empezado a fallar o llevan años sin funcionar, sino que también aquellas otras que desean mejorar la calidad de sus encuentros íntimos, o que por algún trauma, miedo o inseguridad no han conseguido nunca entregarse por completo a una relación sexual.

Sexo, el juego para adultos más saludable

La anorgasmia femenina o dificultad para alcanzar el orgasmo y el vaginismo o dificultad para la penetración son los problemas sexuales más habituales en la mujer, aunque no son los únicos. En el caso del hombre, el número de varones que sufren de algún trastorno sexual como la disfunción eréctil o la eyaculación precoz es elevado y, de hecho, prácticamente todos los hombres experimentan este problema en algún momento de sus vidas. Lo triste es que pocos se animan a comentarlo y a buscar ayuda profesional.

Los trastornos sexuales, sean del tipo que sean, merman notablemente la autoestima de la persona que los padece y, en muchos casos, pueden destrozar su vida. En especial porque centran el foco en el problema en lugar de buscar remedios. Hay solución, por lo tanto, se trata únicamente de atreverse a ir a un especialista e iniciar un tratamiento.

En una terapia sexual, además de tratar trastornos sexuales habituales como hemos visto, también se pueden arreglar conflictos de parejas, otro problema muy habitual. De hecho, lo ideal es acudir a las terapias con la pareja y, en cualquier caso, siempre es importante contar con su apoyo.

Terapia sexual y emociones

En una terapia no se tratan solo problemas físicos, sino también y, sobre todo, se trabajan  las emociones. El plano emocional a menudo queda muy descuidado en las relaciones de pareja, algo que resulta paradójico, ya que las emociones son el factor principal de cualquier relación. Especialmente cuando hay problemas sexuales, las emociones se descontrolan lo cual empeora aún más la situación hasta el punto de que muchas parejas rompen o, en otros casos, se olvidan para siempre de tener sexo.

En la terapia, el profesional ayudará a comprender mejor las emociones y a comunicarlas. Porque otra carencia que tienen muchas parejas es la falta de comunicación. No hay que tener pudor a hablar con nuestra pareja de aquellas cuestiones que nos preocupan o que nos molestan, e incluso de compartir nuestros deseos y fantasías sexuales. El sexo, a fin de cuentas, es un excelente canal de comunicación que mide la calidad de las relaciones de las parejas, no solo en el dormitorio, sino en la vida diaria.

Sexo, mucho más que un juego

En este tipo de terapias sexuales se habla de sexo, se tratan las disfunciones o trastornos y se enseña a los pacientes a conocer sus emociones, a trabajar su autoestima y a cuidar de su sexualidad, abriéndoles la puerta a nuevas experiencias que enriquecerán su vida y la de sus parejas.

Se trata de una terapia multidisciplinar, en el sentido de que el terapeuta puede consultar con otros especialistas (ginecólogos y andrólogos, urólogos, fisioterapeutas de suelo pélvico, etc.). Todo un equipo de profesionales especializados que pueden colaborar con el psicólogo o el sexólogo para ofrecerte las mejores soluciones a cualquier problema de índole sexual o emocional.

La mayoría de las veces, la terapia tiene como base educar al paciente, porque por lo general la educación que hemos recibido nos ha expuesto a tener muchos prejuicios con respecto al sexo e incluso a nuestro propio cuerpo.

Además, se aplican técnicas diversas como las de focalización sensorial, en las cuales se educa a la persona a ser consciente de las sensaciones que experimenta su cuerpo; los ejercicios de Kegel, para fortalecer los músculos de la pelvis; técnicas de control de la eyaculaciónterapias de tipo racional-emotiva para ayudar a identificar y desterrar las ideas irracionales y los miedos; y otras orientadas a brindar educación sexual, ampliar el repertorio sexual y enseñar a comunicar. Aquí puedes realizar un test de sexualidad para analizar tu situación actual.

Los beneficios de la terapia sexual

Hay que decir que, en la mayoría de los casos en los que hay buena predisposición por parte de los pacientes, es posible ayudarles a vivir su sexualidad con una mejor calidad y a ser más felices en sus relaciones de pareja. Hoy en día existen tratamientos efectivos para curar las disfunciones y, en casos excepcionales en los que no sea posible esto, debemos ser conscientes de que el sexo ofrece muchas maneras de obtener placer y de dárselo a nuestra pareja.

Así, el sexo es como un juego en el que la creatividad, la imaginación, la confianza y la libertad nos permite innovar y adaptarlo a nuestras necesidades. Para disfrutar del sexo solo hay que tener ganas y quitarse miedos. En especial, no hay que sentir temor de acudir a un profesional a contar nuestros problemas en una terapia sexual, ya que son especialistas muy bien preparados y que están acostumbrados a ayudar a parejas y pacientes individuales con los problemas más diversos.

Gozar de una buena sexualidad aporta muchas ventajas para la salud física y emocional. Solo tienes que atreverte a dar el primer paso. Si crees que tu sexualidad puede mejorar y que los consejos de un profesional pueden propiciar mayor bienestar en los momentos íntimos, confía en un experto.

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