Una final de tenis como ejemplo de saber ganar y perder

saber ganar y perder

La vida muchas veces es como un partido de tenis: de un lado, tú; del otro, otras personas o circunstancias. A veces te llevas los puntos, a veces te haces con un set, a veces ganas. Pero las victorias no están garantizadas. Una final de tenis es un momento decisivo en el que se pone a prueba cómo de bueno es cada uno en saber ganar y en saber perder.

De ahí que sea sumamente importante saber cómo disfrutar sanamente de tus éxitos y cómo asimilar una derrota. Al final, hemos venido a jugar, ¿no?

Pongamos como ejemplo la final de tenis de Wimbledon con Garbiñe Muguruza en un lado de la cancha y Venus Williams en el otro. Hoy vamos a hablar de gestión de las emociones, cuando se gana y cuando se pierde. Para ello, usaremos esta metáfora del mundo del deporte.

Ganar la final de tenis

Partimos de la base de que a todos nos gusta ganar. Alcanzar logros nos ayuda a reforzar la visión positiva que tenemos sobre nosotros mismos. Supongamos que tu final de Wimbledon consiste en recibir un ascenso en tu trabajo o en que tu boda salga tal y como te la has imaginado: tu expectativa principal es que lo que te imaginas es realizable y, por lo tanto, ganarás.

Si nos centramos en el ejemplo, eres una de las dos tenistas profesionales que se enfrenta a la oportunidad de hacerse con un trofeo. El objetivo final es la victoria y alcanzarlo tiene numerosos efectos positivos. Por una parte, la autoestima se ve fortalecida y eso hace que tengas una mejor consideración de ti mismo, así como una mayor confianza en tus acciones.

Por otra, el triunfo es un refuerzo y, como todos los refuerzos positivos, aumentará la probabilidad de repetirlo en un futuro. Ver como consigues los objetivos que te has marcado hace que se acentúe tu motivación para obtener éxitos.

La tenista que se haga con el trofeo en Wimbledon, tendrá la confirmación de que su preparación previa y el planteamiento de sus jugadas durante el partido han sido acertados y, gracias a esta confirmación, su seguridad en sí misma se multiplicará de cara a retos futuros.

A diferencia de las victorias que dependen del azar, como podría serlo el tener una buena noche de juegos en un casino, los triunfos derivados de una correcta planificación y un esfuerzo intenso suelen ser menos efímeros y más extrapolables a otros ámbitos de la vida.

Perder la final de tenis

Desde que somos bebés, perder nos genera una emoción negativa. Incluso a esa edad, cuando desconocemos el impacto social de una derrota, el hecho de no obtener lo que queremos o necesitamos, produce una inconformidad que suele manifestarse con llanto.

A medida que crecemos y desarrollamos nuestras habilidades sociales, aprendemos a encajar cada vez mejor nuestras derrotas, sin que eso llegue a significar que perder nos resulta positivo o neutro. A lo largo de nuestra vida, perderemos muchas cosas y perderemos muchas veces, y siempre o casi siempre experimentaremos emociones negativas al respecto.

No obstante, hay maneras positivas de asimilar que no hemos ganado: aunque en un primer momento una derrota parezca un fracaso, puede convertirse en una enseñanza que nos permita aprender a gestionar emociones negativas y asumir las situaciones adversas.

Más allá de las frases de optimismo, cuando haces un ejercicio de introspección y manejas de forma efectiva un revés, consigues potenciar tu control emocional y eso hará que te recuperes mejor y salgas reforzado de las caídas. Ser capaz de tolerar la frustración que te genera no alcanzar el éxito deseado te hace crecer y estar más preparado para tus siguientes propósitos.

Si nos vamos al ejemplo: cualquiera de las dos deportistas que pierda la final de Wimbledon tendrá acceso a la repetición de sus jugadas en vídeo y esto la ayudará a mejorar su técnica o a reconocer los posibles movimientos del contrario de cara al futuro. Perder no significa el final de su carrera, sino una oportunidad para perfeccionar su juego y ganar otros torneos.

Perder, además, abre intensamente las puertas al cariño de la afición: mientras que celebrar a alguien que gana es lo esperado y lo más frecuente, sentir que la gente aprecia tu esfuerzo aunque hayas perdido también resulta muy gratificante.

Lo que la final de tenis te enseña

Como ves, hay muchos aspectos psicológicos que puedes trabajar con la ayuda de un psicólogo online para obtener mejores resultados en el deporte y en la vida. Entre ellos, trabajar la autoestima, la concentración y el control de activación. De esta forma conseguirás verte capaz de alcanzar tus objetivos, focalizar tu atención en el partido dejando de lado a tu oponente y al marcador, y mantener una activación controlada ya que el exceso podría llegar a bloquearte y la falta de la misma te haría perder la motivación y, en el juego de la vida, sólo se puede ganar poniéndole muchas ganas.

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